PALABRAS DE MALA PRENSA: Pequeño, por María Elena Picó Cruzans – Junio 2012






“No desprecies a nadie; un átomo hace sombra”
Pitágoras


Mi padre, que solía ser más un oyente de la sabiduría popular que un lector de la clásica, solía decir: “Burro grande, ande o no ande”. Yo recuerdo a menudo las frases de mi padre y suelo intercalarlas en los acontecimientos de mi vida; no obstante, está harto comprobado que este refrán ofrece serias lagunas infranqueables en amplios ámbitos de la vida, como es evidente en el político y en el sexual.

Llevo ya un tiempo acercándome con ternura a lo pequeño. Y dándome cuenta de que, a menudo, no es necesario ir más lejos.

Quiero dedicar estas palabras al Círculo de Mujeres con el que me he encontrado este fin de semana de San Juan, en Piedralaves.



Como dice María Colodrón:

“Somos una mota de polvo del Universo; por lo que todo está en nosotros”.


Pocas palabras se necesitan para rescatar lo “pequeño”.
 
Acercarme a lo pequeño me ayuda a encontrarme con las pequeñas cosas. Me lleva a descubrir que la crisis no anula mi discernimiento, que ser diferente no significa estar separado, que “confiar en” no es lo mismo que “pasar de”, que creer no se traduce como “tener en cuenta”…




Cuando a veces levantamos la manta que cubre nuestras vidas solemos encontrar pequeñas cosas: un cofre dorado donde guardar los secretos, unas acuarelas con las que dibujar los sueños, unos ojos que nos recuerdan el descanso del guerrero, una domadora de dragones, el hombre de la casa, las trenzas de india, la pócima de un hechizo, el corazón de tu niña,  las promesas de la infancia, la maleta de la ironía, el sombrero de explorador, el boli de los cuatro colores, el cuaderno de poemas, la llave de tu diario, el pendiente perdido, la casita de muñecas, una historia de amor…
 
Cuando pierdo el contacto con lo pequeño por haber bajado demasiado la mirada suele rescatarme la palabra de algún poeta o la vasija de algún terapeuta.
 

Pongo cara de herido
cuando respiras
y de muerto que sufre
cuando me miras.
Tú has conseguido
tenerme a cada instante  
muerto y herido. 

Miguel Hernández

 


 “De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor”.
                   Santa Teresa de Jesús




 

“El todo es diferente de la suma de las partes”, 

W. Köhler






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