EL ARPA DORMIDA: Sylvia Plath, "Morir es un arte...", por Ancrugon - Abril 2012

El arpa dormida
Sylvia Plath, “morir es un arte
Ancrugon – Abril 2012

“Morir es un arte, como cualquier otra cosa
 y yo lo sé hacer excepcionalmente bien,
tan bien, que parece un infierno,
tan bien, que parece de verdad.
Supongo que cabría hablar de vocación.” 

Estos versos de  Sylvia Plath asomaron en su libro Ariel, escrito durante los dos últimos meses de su vida y donde se muestran sus sentimientos enfrentados: el dolor de vivir y el amor por sus hijos, la mezcla de añoranza y desilusión sobre la imagen de su padre, muerto cuando ella era pequeña, y la soledad por el abandono de su marido, por lo que estos poemas muestran el proceso de hundimiento de la autora y su búsqueda de la muerte como una liberación… En  la mañana del 11 de febrero de 1963, tras llevarles el desayuno a sus dos pequeños hijos, en su hogar de Primrose Hill, Londres, se dejó evaporar con el gas que emanaba de su cocina… todavía no había cumplido los 31 años.

The Hanging Man

By the roots of my hair some god got hold of me.
I sizzled in his blue volts like a desert prophet.

The nights snapped out of sight like a lizard's eyelid :
A world of bald white days in a shadeless socket.

A vulturous boredom pinned me in this tree.
If he were I, he would do what I did.

The Colossus and other poems

El ahorcado
Por la raíz del pelo algún dios me atrapó. / Sus vatios azules me hicieron chisporrotear como a un profeta del desierto. // Las noches desaparecieron, cerrándose de golpe, como los párpados de un lagarto. / Un mundo de días blancos y calvos en la cuenca sin sombras. // Un aburrimiento buitrero me dejó clavada a este árbol. / Si él fuera yo, haría lo que hice.

Sylvia Plath nació en Boston, Massachussetts, Estados Unidos de América, el 27 de octubre de 1932, en el seno de una familia de procedencia alemana. Desde muy pequeña ya mostró gran talento para la poesía, partiendo a dar sus primeros pasos por este camino impreciso y sugerente de la inspiración a los ocho años. Tras la muerte de su padre, comenzó a dar evidencias de un trastorno bipolar y una tendencia al suicidio que le llevó a intentarlo varias veces, por primera vez a los dieciséis años, y tras el cual fue sometida a un intenso tratamiento psiquiátrico. A los 23 se graduó en el Smith College y obtuvo una beca Fulbright (que permite estudiar o colaborar en universidades extranjeras), para la Universidad de Cambridge, donde conoció al poeta Ted Hughes, con quien contrajo matrimonio en 1956 y del que se divorció dos años después a causa de sus continuas infidelidades. A partir de ese momento cayó en una época de depresión que le llevó hasta su trágico final.

Man in Black

Where the three magenta
Breakwaters take the shove
And suck of the grey sea

To the left, and the wave
Unfists against the dun
Barb-wired headland of

The Deer Island prison
With its trim piggeries,
Hen huts and cattle green

To the right, and March ice
Glazes the rock pools yet,
Snuff-colored sand cliffs rise

Over a great stone spit
Bared by each falling tide,
And you, across those white

Stones, strode out in you dead
Black coat, black shoes, and your
Black hair till there you stood,

Fixed vortex on the far
Tip, riveting stones, air,
All of it, together.

The Colossus and other poems

Hombre de negro

Donde los tres magenta / Rompeolas reciben el ímpetu / Y se amamantan de la mar gris // A la izquierda y la ola / Abre su puño contra el elevado / Promontorio alambrado de púas // De la prisión de Deer Island / Con sus cuidados criaderos, / Corrales y pastos de ganado // A la derecha, el hielo de marzo / Abrillanta aún los pocitos en las peñas, / Acantilados de arenas penetrantes // Se levantan de un gran banco de piedra / Y tú, contra esas blancas piedras / Caminabas en tu órfica chaqueta // Negra, negros zapatos, cabello negro / Te detuviste allí, / Detenido vértice // En la punta lejana, / Afianzando piedras, aire, / Todo ello, al unísono.

Su primer libro, El coloso (1960), es un claro ejemplo de la meticulosidad de su trabajo, batallando casi patológicamente en continuas correcciones de sus poemas, lo cual no estaba reñido en nada con la sensibilidad y la aparición de un claro estilo personal, que a veces puede ser crudo, cruel, sin aliño de eufemismos:

Strumpet Song

With white frost gone
And all green dreams not worth much,
After a lean day's work
Time comes round for that foul slut:
Mere bruit of her takes our street
Until every man,
Red, pale or dark,
Veers to her slouch.

Mark, I cry, that mouth
Made to do violence on,
That seamed face
Askew with blotch, dint, scar
Struck by each dour year.
Walks there not some such one man
As can spare breath
To patch with brand of love this rank grimace
Which out from black tarn, ditch and cup
Into my most chaste own eyes
Looks up.

Canción puta
La blanca helada se acabó,/los sueños verdes nada valen, / tras un mal día de trabajo / llega el momento de la sucia puta: / su simple fama llena nuestra calle. / Todos los hombres: / blancos, rubicundos, negros / derivan hacia su forma desmañada. // Fijaos, os pido, en esa boca / hecha para bofetadas / en ese rostro con costuras / sesgado a fuerza de pintarrajos, hondones, marcas, / violado por cada hosco año. / Ningún hombre se le acerca / que sea capaz de concentrar aliento / con que corcusir fuego de amor en tan fétida mueca / como apuntan / mis castísimos ojos / saliendo de charco, zanja, trago.

Y otras veces se deja llevar por la sensualidad de la naturaleza y los instintos, igual que en una pintura impresionista, a pequeños pincelazos de color… como deseando realizar un autorretrato íntimo y secreto basado en las sensaciones:

The Manor Garden

The fountains are dry and the roses over.
Incense of death. Your day approaches.
The pears fatten like little buddhas.
A blue mist is dragging the lake.

You move through the era of fishes,
The smug centuries of the pig-
Head, toe and finger
Come clear of the shadow. History

Nourishes these broken flutings,
These crowns of acanthus,
And the crow settles her garments.
You inherit white heather, a bee's wing,

Two suicides, the family wolves,
Hours of blankness. Some hard stars
Already yellow the heavens.
The spider on its own string

Crosses the lake. The worms
Quit their usual habitations.
The small birds converge, converge
With their gifts to a difficult borning.

El jardín solariego
Las fuentes resecas, las rosas terminan. / Incienso de muerte. Tu día se acerca. / Las peras engordan como Budas mínimos. / Una azul neblina, rémora del lago. // Y tú vas cruzando la hora de los peces, / los siglos altivos del cerdo: / dedo, testuz, pata / surgen de la sombra. La historia alimenta // esas derrotadas acanaladuras, / aquellas coronas de acanto, / y el cuervo apacigua su ropa. / Brezo hirsuto heredas, élitros de abeja, // dos suicidios, lobos penates, /  horas negras. Estrellas duras / que amarilleando van ya cielo arriba. / La araña sobre su maroma // el lago cruza. Los gusanos / dejan sus sólitas estancias. / Las pequeñas aves convergen, convergen / con sus dones hacia difíciles lindes.

En este libro, The Colossus, en inglés, el cual  se formó a base de varias colecciones de poemas corregidos una y otra vez con los que formaba poemarios que cambiaban de una semana a otra, aparecen los sentimientos contradictorios hacia la imagen del padre, al cual identifica, en ocasiones, con los horrores del nazismo. 


You do not do, you do not do
Any more, black shoe
In which I have lived like a foot
For thirty years, poor and white,

Barely daring to breathe or Achoo.
Daddy, I have had to kill you.
You died before I had time---
Marble-heavy, a bag full of God,

Ghastly statue with one gray toe
Big as a Frisco seal
And a head in the freakish Atlantic
Where it pours bean green over blue

In the waters off the beautiful Nauset.
I used to pray to recover you.
Ach, du.
In the German tongue, in the Polish town

Scraped flat by the roller
Of wars, wars, wars.
But the name of the town is common.
My Polack friend

Says there are a dozen or two.
So I never could tell where you
Put your foot, your root,
I never could talk to you.

The tongue stuck in my jaw.
It stuck in a barb wire snare.
Ich, ich, ich, ich,
I could hardly speak.

I thought every German was you.
And the language obscene
An engine, an engine,
Chuffing me off like a Jew.

A Jew to Dachau, Auschwitz, Belsen.
I began to talk like a Jew.
I think I may well be a Jew.
The snows of the Tyrol, the clear beer of Vienna

Are not very pure or true.
With my gypsy ancestress and my weird luck
And my Taroc pack and my Taroc pack
I may be a bit of a Jew.

I have always been sacred of you,
With your Luftwaffe, your gobbledygoo.
And your neat mustache
And your Aryan eye, bright blue.

Panzer-man, panzer-man, O You----
Not God but a swastika
So black no sky could squeak through.
Every woman adores a Fascist,

The boot in the face, the brute
Brute heart of a brute like you.
You stand at the blackboard, daddy,
In the picture I have of you,

A cleft in your chin instead of your foot
But no less a devil for that, no not
Any less the black man who
Bit my pretty red heart in two.

I was ten when they buried you.
At twenty I tried to die
And get back, back, back to you.
I thought even the bones would do.

But they pulled me out of the sack,
And they stuck me together with glue.
And then I knew what to do.
I made a model of you,

A man in black with a Meinkampf look
And a love of the rack and the screw.
And I said I do, I do.
So daddy, I'm finally through.

The black telephone's off at the root,
The voices just can't worm through.
If I've killed one man, I've killed two---
The vampire who said he was you

And drank my blood for a year,
Seven years, if you want to know.
Daddy, you can lie back now.
There's a stake in your fat black heart

And the villagers never liked you.
They are dancing and stamping on you.
They always knew it was you.
Daddy, daddy, you bastard, I'm through.

Ya no me quedas no me calzas más zapato negro, nunca más. Allí dentro vivía como un pie durante treinta y tantos años, pobre y blanca, sin atreverme a respirar ni decir achú.  Papacito he tenido que liquidarte. Estabas muerto antes de que hubiese tenido tiempo. Pesado como mármol, talega llena de Dios, estatua lúgubre una sola pezuña parda grande como un sello de San Francisco.  Una sola cabeza sobre el caprichoso Atlántico donde derrama granos verdes sobre el azul aguas afuera de la hermosa Nauset. Me acostumbré a rezar para que volvieras. Ach, du. En la lengua alemana, en el pueblo polaco, raídos, nivelados por la aplanadora de las guerras, las guerras, las guerras. Pero el nombre del pueblo no es extraño. Dice mi amigo el polaco.  Que hay más de una docena de modo que no puedo acertar dónde tú pusiste la planta, tu raíz, yo nunca pude hablarte se me pegaba la lengua al paladar. Se trabó en una trampa alambrada de púas. Ich, ich, yo, yo. Apenas si podía hablar, creía que todo alemán eras tú y el obsceno lenguaje una máquina, era una máquina  insultándome como a una judía. Otro judío a Dachau, Auschwitz, Belsen. Como judía empecé a hablar y pienso que muy bien judía puedo ser.  Las nieves del Tirol, la cerveza de Viena no son tan puras ni tan auténticas. Con mi linaje gitano y mi extraña suerte y mi mazo de Tarot, mis cartas de Tarot muy bien puedo ser algo judía.  Siempre te he tenido a ti con tu Luftwaffe, con tu glugluglú, y tu recortado bigote y tu ojo ario, azul celeste. Hombre-panzer. Oh, tú...  No Dios, sino una esvástica tan negra que ningún cielo podría cernirse. Toda mujer adora a un fascista, la bota en la cara, el brutal brutal corazón de una bestia como tú.  De pie estás en la pizarra, papi, en la fotografía que tengo de ti, una hendidura en la barbilla en vez de en tu pie. Pero no menos demonio por eso, no, no menos que el hombre de negro. Qué puso freno a mi lindo y rojo corazón tenía diez años cuando te enterraron. A los veinte intenté morir y regresé, regresé a ti pensé que hasta mis huesos volverían también. Pero me sacaron de la talega y me reconstruyeron con goma. Y entonces supe qué hacer. Hice un modelo de ti. Un hombre de negro con aire de Meinkampf.  Amante del tormento y la deformación yo dije sí, sí quiero. Así, papito, he terminado al fin. El teléfono se arrancó de raíz, las voces ya no pueden carcomerme más. He matado a un hombre, he matado a dos, al vampiro que dijo ser tú y bebió de mi sangre todo un año, siete años si quieres enterarte, papito, puedes descansar en paz ahora. Hay una estaca en tu negro, burdo corazón, a los aldeanos nunca les gustaste. Están bailando y zapateando sobre ti, siempre supieron que eras tú papito, papito: escúchame bastardo, acabada estoy.

Las relaciones con su madre tampoco fueron fáciles y a ella, además de una larga colección de cartas, le dedicó también algún que otro poema:

The Disquieting Muses

Mother, mother, what illbred aunt
Or what disfigured and unsightly
Cousin did you so unwisely keep
Unasked to my christening, that she
Sent these ladies in her stead
With heads like darning-eggs to nod
And nod and nod at foot and head
And at the left side of my crib?

Mother, who made to order stories
Of Mixie Blackshort the heroic bear,
Mother, whose witches always, always,
Got baked into gingerbread, I wonder
Whether you saw them, whether you said
Words to rid me of those three ladies
Nodding by night around my bed,
Mouthless, eyeless, with stitched bald head.

In the hurricane, when father's twelve
Study windows bellied in
Like bubbles about to break, you fed
My brother and me cookies and Ovaltine
And helped the two of us to choir:
"Thor is angry: boom boom boom!
Thor is angry: we don't care!"
But those ladies broke the panes.

When on tiptoe the schoolgirls danced,
Blinking flashlights like fireflies
And singing the glowworm song, I could
Not lift a foot in the twinkle-dress
But, heavy-footed, stood aside
In the shadow cast by my dismal-headed
Godmothers, and you cried and cried:
And the shadow stretched, the lights went out.

Mother, you sent me to piano lessons
And praised my arabesques and trills
Although each teacher found my touch
Oddly wooden in spite of scales
And the hours of practicing, my ear
Tone-deaf and yes, unteachable.
I learned, I learned, I learned elsewhere,
From muses unhired by you, dear mother,

I woke one day to see you, mother,
Floating above me in bluest air
On a green balloon bright with a million
Flowers and bluebirds that never were
Never, never, found anywhere.
But the little planet bobbed away
Like a soap-bubble as you called: Come here!
And I faced my traveling companions.

Day now, night now, at head, side, feet,
They stand their vigil in gowns of stone,
Faces blank as the day I was born,
Their shadows long in the setting sun
That never brightens or goes down.
And this is the kingdom you bore me to,
Mother, mother. But no frown of mine
Will betray the company I keep.

Las musas inquietantes
MADRE , ¿ a qué antipática, grosera o rara tía o prima te olvidaste invitar a mi bautizo, de modo que enviara a estas damas en vez suya con cabezas cual huevos, que asintieron y asintieron al fondo y a la izquierda y a la cabecera de mi cuna? Madre, que me inventabas historietas del oso Patasnegras, oso heroico, oh madre, cuyas brujas siempre, siempre acaban en pasteles de jengibre, ¿quién llamó a estas damas?, ¿las expulsaste de mi lado cuando, de noche y a mi cabecera asentían sin voz sus testas calvas? Cuando en el viento las doce ventanas crujían del despacho de mi padre como burbujas que revientan, tú nos dabas a mi hermano y a mí pastas y nos llevabas luego al coro "Thor está enfadado ¡pum pum pum!, Thor está enfadado, ¡pues nos da lo mismo! " Pero esas damas rompían los cristales. Cuando bailaban de puntillas todas las alumnas lucientes cual luciérnagas cantando la canción de la falena ni un pie siquiera levantar podía yo, dentro del ropón, torpona, aparte echábanme a la sombra aquellas feas madrinas, tú llorabas y llorabas: venía la sombra e íbanse las luces. Madre, me hiciste aprender el piano y elogiabas mis trémoles, mis trinos, aunque el maestro hallaba que mis dedos eran de madera a pesar de las claves y las horas de práctica, mi oído, sordo a toda armonía , se volvía inenseñable. Aprendí en otros sitios,
de musas que tú, madre, no sabías. Desperté una mañana y te vi, madre flotando sobre mí en el aire azul sobre un globo tan verde que lucía con un millón de pájaros y flores,
nunca, nunca jamás vistos por nadie. Pero el pequeño planeta se alejó como burbuja y tú gritabas:¡ven! Y Yo, rodeada de mis compañeros. Ahora noche, ahora día, y en el fondo junto a la cabecera, me vigilan con sus batas de piedra, inexpresivas como cuando nací, sus sombras largas al sol que nunca sale ni se pone. Y éste es el reino en que me naciste, madre, madre, mas no te lo reprocho ni haré traición a los que me acompañan.

En 1963 escribió su única novela, La campana de cristal, que no publicó con su nombre, sino con el seudónimo de Victoria Lewis y que, basada en su propia vida, trata de una joven que se va derrumbando psicológicamente a causa de sus continuos fracasos sentimentales y sociales. También por ese año editó un libro titulado Cartas a casa, donde se recoge la correspondencia que mantuvo con su madre desde 1950 y donde se refleja su desesperación y sus fantasmas, así como sus fuentes de inspiración.

El último de sus libros editados en vida fue Ariel (1965), el cual está considerado como su mejor obra, donde se refleja el ensimismamiento continuo de la autora y su obsesión por la muerte.  Ariel era el nombre de su caballo, al cual dedicó este poema que le da título al libro y que escribió el día de su decimotercer cumpleaños haciendo patentes sus deseos de liberación y purificación, porque el hecho de cabalgar sobre el caballo es lo que representa para ella:


Stasis in darkness.
Then the substanceless blue
Pour of tor and distances.

God's lioness,
How one we grow,
Pivot of heels and knees!--The furrow

Splits and passes, sister to
The brown arc
Of the neck I cannot catch,

Berries cast dark

Black sweet blood mouthfuls,
Something else

Hauls me through air----
Thighs, hair;
Flakes from my heels.

Godiva, I unpeel----
Dead hands, dead stringencies.

And now I
Foam to wheat, a glitter of seas.
The child's cry

Melts in the wall.
And I
Am the arrow,

The dew that flies,
Suicidal, at one with the drive
Into the red

Eye, the cauldron of morning.

Estasis en la oscuridad. Después, el azul e insustancial diluvio de peñascos e infinitudes. Leona de Dios, eje de talones y rodillas. ¡Cómo nos fundimos en una! El surco se abre y avanza ante nosotras, hermana a cuya cerviz marrón y arqueada no consigo asirme, las bayas con mirada de negro lanzan oscuros anzuelos, bocanadas de sangre negra y dulce, sombras. Algo más me lleva por el aire, arrastra muslos, cabellos; escamas que se desprenden de mis talones. Blanca Godiva, así me voy esfolando, despojando de manos muertas, de rigores muertos. Y ahora voy dejando espuma sobre el trigo, un centelleo marino. El grito del niño se disuelve en la pared. Y yo soy la flecha, el rocío que vuela suicida, unida a esta fuerza que me impulsa hacia el ojo encarnado, el caldero del alba.

27 de octubre de 1962

Tras su muerte aparecieron otros libros con sus trabajos inéditos. En 1971 se publicó Vadeando el agua, que se componía de poemas escritos entre El Coloso  y Ariel y que no aparecieron en éste último. Ese mismo año vio la luz un pequeño poemario con tan sólo dieciocho poemas titulado Árboles de invierno. Al año siguiente se editó una colección de cuentos, Johnny Panic y la Biblia de sueños, y diez años después, sus Diarios. Sin embargo, el gran impulsor de su obra fue su marido, el poeta británico Ted Hughes, quien hizo una edición de la misma titulada Poemas completos, la cual recibió el Premio Pulitzer en 1982.

Crossing the Water

Black lake, black boat, two black, cut-paper people.
Where do the black trees go that drink here?
Their shadows must cover Canada.

A little light is filtering from the water flowers.
Their leaves do not wish us to hurry:
They are round and flat and full of dark advice.

Cold worlds shake from the oar.
The spirit of blackness is in us, it is in the fishes.
A snag is lifting a valedictory, pale hand;

Stars open among the lilies.
Are you not blinded by such expressionless sirens?
This is the silence of astounded souls.

Cruzando el agua
Lago negro, barco negro, dos personas negras recortadas en papel. / ¿Adónde van los árboles negros que beben aquí? / Sus sombras deben cubrir Canadá. // Un poco de luz se filtra de las flores acuáticas. / Sus hojas no desean que nos apresuremos: / Son redondas, chatas y cargadas de secretos consejos. // Mundos fríos se sacuden del remo. / El espíritu de la negrura está en nosotros, está en los peces. / Un tronco levanta ahora una pálida mano, como despedida; // Las estrellas se abren entre los lirios. / ¿No te ciegan estas sirenas sin expresión? / He aquí el silencio de almas confundidas.

En la obra de Plath podemos distinguir, a pesar de su brevedad en el tiempo, tres épocas bastante bien definidas. La primera, la de juventud, comprendería aquellas obras escritas antes de 1956, desde sus incipientes ocho años hasta los 23.

Monologue at 3 AM

Better that every fiber crack
and fury make head,
blood drenching vivid
couch, carpet, floor
and the snake-figured almanac
vouching you are
a million green counties from here,

than to sit mute, twitching so
under prickling stars,
with stare, with curse
blackening the time
goodbyes were said, trains let go,
and I, great magnanimous fool, thus wrenched from
my one kingdom.

Monólogo a las 3 A.M
Mejor que se desgarre cada fibra, que la ira fluya desatada, la sangre empapada, vívida, el sofá, la alfombra, el suelo, mientras el calendario con forma de serpiente
me asegura que estás a un millón de verdes condenados de aquí; mejor eso que quedarme aquí sentada, muda, convulsionándome así bajo las espuelas de los astros, con la mirada perdida, echando pestes, maldiciendo todas y cada una de las veces que nos despedimos, que los trenes partieron arrancando a esta loca, estúpida magnánima
de su único reino.

La segunda iría desde 1956 hasta 1960 y contendría los poemas aparecidos en el libro El Coloso. Y la tercera abarcaría hasta su muerte con la evolución que ya hemos comentado anteriormente.

Poppies in October

Even the sun-clouds this morning cannot manage such skirts.
Nor the woman in the ambulance
Whose red heart blooms through her coat so astoundingly --

A gift, a love gift
Utterly unasked for
By a sky

Palely and flamily
Igniting its carbon monoxides, by eyes
Dulled to a halt under bowlers.

O my God, what am I
That these late mouths should cry open
In a forest of frost, in a dawn of cornflowers.

Amapolas en octubre
Ni siquiera los cúmulos de esta aurora saben qué hacer con tales faldas. Ni la mujer que va en la ambulancia, cuyo rojo corazón florece a través del abrigo tan asombrosamente. Son un don, un don de amor no requerido por este cielo, que indolente y flamante quema su monóxido de carbono, ni por esos ojos tan pasmados que, por un instante, se inmovilizan bajo los bombines. Ah, Dios mío, ¿qué soy yo para que estas bocas tardías se abran a gritos en este bosque de escarcha, en este amanecer de ancianos?

                                                                              27 de octubre de 1962

Sylvia Plath fue una poetisa simbólica, pero trascendente, que estaba en constante lucha entre el “yo” verdadero y el ficticio, lo cual le causó infinidad de problemas en sus relaciones con el resto de los humanos. Se creó un mundo de fantasía, surrealista y a veces oscuro, siendo fuente de su inspiración mujeres como Virginia Wolf o Emily Dickinson. Recibió duras críticas por su supuesto, aunque infundado, racismo y por su lucha constante a favor de la libertad femenina. Pero lo que más deseaba era ser feliz, aunque no lo consiguió salvo en raras ocasiones. Estaba repleta de amor y lo quería dar a raudales, a su marido, a sus hijos, al mundo que pretendía transformar… Sin embargo, la vida no fue justa con ella y en sus últimos años enfermó, sufrió problemas económicos, fue abandonada, censurada … pero siguió creyendo en ese sentimiento esquivo plasmándolo constantemente en sus versos, aunque a veces duros y faltos de ironía, siempre repletos de intensidad y ternura.

Poppies in July

Little poppies, little hell flames,
Do you do no harm?

You flicker. I cannot touch you.
I put my hands among the flames. Nothing burns.

And it exhausts me to watch you
Flickering like that, wrinkly and clear red, like the skin of a mouth.

A mouth just bloodied.
Little bloody skirts!

There are fumes that I cannot touch.
Where are your opiates, your nauseous capsules?

If I could bleed, or sleep! -------------
If my mouth could marry a hurt like that!

Or your liquors seep to me, in this glass capsule,
Dulling and stilling.

But colorless. Colorless.


Amapolas en julio
Pequeñas amapolas, llamitas infernales, ¿es que daño no hacéis? Se apagan y reviven. No puedo tocarlas. En su fuego pongo las manos.  Nada se incendia. Contemplarlas me consume llameando así, su rojo ajado y brillante como piel de alguna boca. ¡Una boca recién ensangrentada pequeñas faldas sangrientas! Hay efluvios que no puedo asir. ¿Dónde están tus opios, tus asquerosas cápsulas? ¡Si pudiera desangrarme y dormir! — ¡Si pudiera mi boca unir a una herida así! Oh, vuestros líquidos rezuman en mí, cápsula de vidrio Apagándose y aquietándose. Mas, sin color, sin color.  Descoloridamente.

Su amigo George Steiner dijo que, pese a su sonrisa de covergirl, era un ser «fieramente autonegador, autocontrolador, ansioso, reticente [...] que logró una poesía de deslumbrante finura y control que sólo una necesidad irresistible pudo haberlos ocasionado». Por su parte, Robert Lowell afirma que su poesía es «la autobiografía de la fiebre». Que «la inmortalidad de su arte (tuvo como precio) la desintegración de la vida».

Love Letter

Not easy to state the change you made.
If I'm alive now, then I was dead,
Though, like a stone, unbothered by it,
Staying put according to habit.
You didn't just toe me an inch, no--
Nor leave me to set my small bald eye
Skyward again, without hope, of course,
Of apprehending blueness, or stars.

That wasn't it. I slept, say: a snake
Masked among black rocks as a black rock
In the white hiatus of winter--
Like my neighbors, taking no pleasure
In the million perfectly-chiseled
Cheeks alighting each moment to melt
My cheek of basalt. They turned to tears,
Angels weeping over dull natures,

But didn't convince me. Those tears froze.
Each dead head had a visor of ice.
And I slept on like a bent finger.
The first thing I saw was sheer air
And the locked drops rising in a dew
Limpid as spirits. Many stones lay
Dense and expressionless round about.
I didn't know what to make of it.

I shone, mica-scaled, and unfolded
To pour myself out like a fluid
Among bird feet and the stems of plants.
I wasn't fooled. I knew you at once.
Tree and stone glittered, without shadows.
My finger-length grew lucent as glass.
I started to bud like a March twig:
An arm and a leg, an arm, a leg.

From stone to cloud, so I ascended.
Now I resemble a sort of god
Floating through the air in my soul-shift
Pure as a pane of ice. It's a gift.

Crossing the water

Carta de amor
No es fácil expresar lo que has cambiado. Si ahora estoy viva entonces muerta he estado, aunque, como una piedra, sin saberlo, quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo. No me moviste un ápice, tampoco me dejaste hacia el cielo alzar los ojos en paz, sin esperanza, por supuesto, de asir los astros o el azul con ellos. No fue eso. Dormí: una serpiente como una roca entre las rocas hiende el intervalo del invierno blanco, cual mis vecinos, nunca disfrutando del millón de mejillas cinceladas que a cada instante para fundir se alzan las mías de basalto. Como ángeles que lloran por la gente tonta hacen lágrimas que se congelan. Los muertos tenían yelmos helados. No les creo. Me dormí como un dedo curvo yace. Lo primero que vi fue puro aire y gotas que se alzaban de un rocío límpidas como espíritus. y miro densas y mudas piedras en tomo a mí, sin comprender. Reluzco y me deshojo como mica que a sí misma se escancie, igual que un líquido entre patas de ave, entre tallos de planta. Mas no pienses que me engañaste, eras transparente. Árbol y piedra nítidos, sin sombras. Mi dedo, cual cristal de luz sonora. Yo florecía como rama en marzo: una pierna y un brazo y otro brazo. De piedra a nube iba yo ascendiendo. A una especie de dios ya me asemejo, hiende el aire la veste de mi alma cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.

Vadeando el agua

Como a muchas otras almas enamoradas de la belleza, a Sylvia Plath le esperaba la fama pacientemente tras la llegada de la muerte y ello gracias al empeño y trabajo de su madre y su marido por no dejarla en el olvido. Pero a pesar de todas las biografías y estudios sobre ella, la mejor forma de conocerla es leyendo su obra ya que es en ella donde encontraremos a la verdadera y real Sylvia Plath, como dijo dijo Anne Sexton, escritora y amiga de Sylvia, "quizá la mente creadora que explora sus angustias más profundas sea el único espejo que el arte pueda ofrecernos hoy, y es muy posible que la única liberación de un mundo que niega los valores del amor y la vida sea precisamente el mundo de la muerte". Y Plath hace ya mucho tiempo que vuela libre…


As the gods began one world, and man another,
So the snakecharmer begins a snaky sphere
With moon-eye, mouth-pipe. He pipes. Pipes green. Pipes water.

Pipes water green until green waters waver
With reedy lengths and necks and undulatings.
And as his notes twine green, the green river

Shapes its images around his songs.
He pipes a place to stand on, but no rocks,
No floor: a wave of flickering grass tongues

Supports his foot. He pipes a world of snakes,
Of sways and coilings, from the snake-rooted bottom
Of his mind. And now nothing but snakes

Is visible. The snake-scales have become
Leaf, become eyelid; snake-bodies, bough, breast
Of tree and human. And he within this snakedom

Rules the writhings which make manifest
His snakehood and his might with pliant tunes
From his thin pipe.
Out of this green nest

As out of Eden's navel twist the lines
Of snaky generations: let there be snakes!
And snakes there were, are, will be--till yawns

Consume this piper and he tires of music
And pipes the world back to the simple fabric
Of snake-warp, snake-weft. Pipes the cloth of snakes

To a melting of green waters, till no snake
Shows its head, and those green waters back to
Water, to green, to nothing like a snake.
Puts up his pipe, and lids his moony eye.

El encantador de serpientes
Los dioses comenzaron un mundo, el hombre otro, y así el encantador de serpientes comienza: bocaflauta, ojoluna. Toca: verdisono, acuifónico. La faluta verdifluída hasta ser verdimóvil asume sus languideces juncales y ondulosas. Sus notas verdes se engastan, el río se descompone. Imágenes en torno a su música. Toca abriéndose un lugar en que erguirse, sin rocas ni suelo: de oscilantes lenguas de hierba onda le sostiene. Y su mundo serpentino recre de cimbreos y súbitos resortes, desde el fondo de su mente reptil. Y ahora culebras se ven. Y las escamas serpentinas se han vuelto hojas y luego párpados; cuerpos dúctiles, ramas pechos de árbol y hombre. y él, de este mundo dentro rige las contorsiones que hacen que sea serpiente y su poder evidente con sólo esta flauta delgada. De este nido saldrá como el mismo ombligo del edén mundo luengo de reptantes generaciones Fiat serpente!! y las serpiente fueron , son y serán; y un tiempo vendrá y consumirá al flautista, su música le cansará y el mundo volverá a la sencilla tela de urdimbre y trama serpentina. Y él busca tejer una acuiverde confusión serpentina hasta que no haya más serpientes y las aguas vuelvan a su verdor y a su forma prístina. Y los párpados cierra y reposa la flauta.

The Other

You come in late, wiping your lips.
What did I leave untouched on the doorstep---

White Nike,
Streaming between my walls?

Smilingly, blue lightning
Assumes, like a meathook, the burden of his parts.

The police love you, you confess everything.
Bright hair, shoe-black, old plastic,

Is my life so intriguing?
Is it for this you widen your eye-rings?

Is it for this the air motes depart?
They rae not air motes, they are corpuscles.

Open your handbag. What is that bad smell?
It is your knitting, busily

Hooking itself to itself,
It is your sticky candies.

I have your head on my wall.
Navel cords, blue-red and lucent,

Shriek from my belly like arrows, and these I ride.
O moon-glow, o sick one,

The stolen horses, the fornications
Circle a womb of marble.

Where are you going
That you suck breath like mileage?

Sulfurous adulteries grieve in a dream.
Cold glass, how you insert yourself

Between myself and myself.
I scratch like a cat.

The blood that runs is dark fruit---
An effect, a cosmetic.

You smile.
No, it is not fatal.

Winter trees

La otra
Llegas tarde, lamiéndote los labios. ¿Qué dejé intacto en el umbral: blanca Niké aullando entre mis muros? Sonrientemente, azul relámpago aceptas, como escarpia, el gravamen de sus partes; favorecido de la Policía, lo confiesas todo. Cabello lúcido, limpiabotas, plástico viejo, ¿tan intrigante es mi vida? ¿Por eso agrandas tus ojeras? ¿Es por eso por lo que se alejan l~ motas de aire? No son motas de aire, sino corpúsculos. Abre tu bolso. ¿Qué es ese hedor? Es tu calceta, asiéndose asiduamente a sí misma, son tus dulces pegajosos. Tengo tu cabeza contra mi pared. Cordones umbilicales, azul rojizos, lacios, chillan desde mi vientre, cual flechas, y las cabalgo. O luz lunar, o enferma, los caballos robados, las fornicaciones circulan útero marmóreo. ¿A dónde vas sorbiendo aire como kilómetros? Lloran oníricos adulterios sulfúricos. Cristal frío, ¿cómo te introduces entre yo misma y yo misma? Araño como un gato. La sangre que fluye es fruta mate: un efecto, un cosmético. Sonríes. No, no es mortal.


I am silver and exact. I have no preconceptions.
What ever you see I swallow immediately
Just as it is, unmisted by love or dislike.
I am not cruel, only truthful---
The eye of a little god, four-cornered.
Most of the time I meditate on the opposite wall.
It is pink, with speckles. I have looked at it so long
I think it is a part of my heart. But it flickers.
Faces and darkness separate us over and over.
Now I am a lake. A woman bends over me,
Searching my reaches for what she really is.
Then she turns to those liars, the candles or the moon.
I see her back, and reflect it faithfully.
She rewards me with tears and an agitation of hands.
I am important to her. She comes and goes.
Each morning it is her face that replaces the darkness.
In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
Rises toward her day after day, like a terrible fish.

Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos. Cuanto veo, lo trago inmediatamente tal cual es, sin empañar por amor o desagrado. No soy cruel, sólo veraz: ojo de un pequeño dios, cuadrangular. Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente. Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa. Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez. Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí, buscando en mi extensión lo que ella es en realidad. Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna. Veo su espalda y la reflejo fielmente. Me recompensa con lágrimas y agitando las manos. Soy importante para ella. Que viene y se va. Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad. En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.


Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras... A cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe.

Le hablo a dios pero el cielo está vacío.

La realidad es relativa, depende de con qué lente la mires.

Desde las cenizas me levanto, con mi cabello rojo y devoro hombres como el aire.

Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.

Tomé una respiración profunda y escuché el viejo rebuzno de mi corazón: soy yo, soy yo, soy yo.

La perfección es terrible, ella no puede tener niños.

Tengo que admirar profundamente a alguien para valorarlo como amigos.

Tanto trabajando, leyendo, pensando, viviendo para hacer. El curso de la vida no es suficientemente largo.

Tus propias limitaciones te crucifican.

Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada.

Mi alma debe estar detrás de ti; Estoy matando mi carne sin ella.

Traducciones de:
Xoán Abeleira (Poesía completa de Sylvia Plath), Miryam McGee (La campana de cristal), Ramón Buenaventura (Ariel) Raúl Racedo y Jesús Pardo.



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