TEMAS E IDEAS: En la sabiduría, por Ancrugon - Abril 2012



Temas e ideas
En la sabiduría
Ancrugon – Abril 2012



Hablar de la sabiduría es complicado puesto que todavía nadie ha sido capaz de dar una definición exacta de la misma y porque se supone que aquellas personas preparadas para discernir sobre ella la conocen en cierta medida… y la verdad, yo voy a realizar mi comentario desde la más absoluta ignorancia. Pero hay que arriesgarse y nada mejor para comenzar esta ardua tarea que agarrarse al asidero de los filósofos… ¿quién les va a discutir?... Pues bien, aquellos dicen que la sabiduría es simplemente una habilidad, sí, así de sencillo, la cual consiste en saber aplicar un don que poseemos al nacer (algunos, se entiende), el de la inteligencia, a la experiencia cotidiana y sacar nuestras propias conclusiones de ello; esto, afirman, nos proporciona el entendimiento y la capacidad de reflexionar… Creo que nos piden demasiado… Bueno, pues siguiendo sus cábalas, llegamos a la conclusión de que  de esta manera podemos, ¡nada menos!, llegar al discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo… ¡Bufff!, ¿no se estarán quedando con nosotros?... Pero no se detienen ahí, sino que aseguran que la moral, otra cosa que últimamente no se sabe muy bien qué es, y la sabiduría se interrelacionan, debe ser cierto porque ambas suenan en esta época a algo demasiado abstracto…, y que dan como fruto el buen juicio del individuo… ¡Toma ya!... Y no contentos con ello, algunos opinan que la sabiduría es una forma de lo que se llama sentido común, que según mi padre, que en paz descanse, era el menos común de los sentidos… ¡Así nos va!...

Se supone que el “juicio sano”, a saber lo que es eso, que, según se comenta, está basado en el conocimiento y en el entendimiento…, o sea, un valor escaso, es prácticamente la fuente donde se alimenta la sabiduría, lo que ocurre es que en época de sequía ya se sabe… Entonces la sabiduría sería como la encargada del hogar (chacha, en el idioma de siempre), que limpia, arregla y ordena todo y sabe, por supuesto, dónde encontrarlo. Por eso, esta gente tan sesuda y capacitada afirma que la sabiduría se apoya en la memoria a largo plazo, es decir, que aquello que se ha vivido ha de haber sido experimentado con tanta frecuencia e intensidad que se halla marcado a fuego en nuestras mentes y sea difícil borrar de nuestros recuerdos, así llegamos a crearnos los esquemas de lo bueno y de lo malo que, en la vida cotidiana, son la base de la supervivencia… ¿Y qué nos diferencia esto del resto de los seres vivos?... Esta inteligencia es primordial en la selección natural de las especies pues, cuando el medio se transforma, sea por lo que sea, de forma natural o cataclismo, esa memoria anclada en el pasado es un hándicap en la readaptación de los individuos… ¡Hay que estar más abiertos a las nuevas tendencias y menos apegados a las tradiciones!...

Según la psicología, la sabiduría es un rasgo que se desarrolla con la experiencia, pero que jamás puede ser enseñado… ¡Mira, estoy de acuerdo!... Y sigue diciendo que en cuestiones prácticas, la sabiduría es sinónimo de prudencia… aunque aquí concurra el peligro de confundirla con cobardía o timidez… Muchas veces, la sabiduría está asociada con la virtud, cada día más escasa, de la moderación. Sin embargo, la cultura contemporánea, deudora de las luchas materialistas y del poder del capital, limita la importancia de la sabiduría y de la intuición… y es que la inteligencia estorba… porque cualquiera puede llegar a poseer muchas riquezas o ser político y muchos, con sus doctorados y tal en el bolsillo, tal vez lo estén pasando mal para llegar a fin de mes…

Los antiguos griegos, muy duchos ellos en esto de pensar, dejaron escrito que la sabiduría es una virtud que debe ser utilizada para promover el bien común mucho más que el propio… Pues mirando a nuestro alrededor hoy en día, no hay mucho sabio, no... Sin embargo, las religiones lo tienen más claro y mucho menos complicado, simplemente es una virtud o don divino para acercarnos mejor a la verdad, que es Dios… y punto. Así, la Iglesia Católica nos dice que la sabiduría, la justicia, el coraje y la moderación son las cuatro virtudes cardinales. Sin embargo tenemos a los holísticos, que para aquellos pocos que no lo sepáis, son los seguidores del holismo, una tendencia o corriente que analiza los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan, es decir, son los que consideran que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes… está claro, ¿no?..., bueno, pues estos decían que las personas sabias eran aquellas que se alineaban con la naturaleza del universo. Por su parte, Confucio, que por mucho que se empeñe alguna guapa miss no es el inventor de la “confusión”, afirmaba que la sabiduría se podía adquirir de tres formas distintas: mediante la reflexión, que sería el método más noble, por la imitación, que es el más sencillo, ya se lo decía Don Quijote a Sancho: “Allá donde fueres, haz lo que vieres”,  y a través de  la experiencia, siendo este el método más duro puesto que es bien sabido aquello de que se aprende de las caídas… Los budistas piensan que una persona sabia es esa capaz de realizar buenas acciones aunque no le sean placenteras y nunca efectúa acciones placenteras si no producen buenos resultados… Complicado, ¿no?... Por el contrario nos será más fácil entender la visión taoísta, pues ella declara que la sabiduría consiste en saber qué decir y cuándo decirlo… No haré comentarios…

Pero como la ciencia avanza que es una barbaridad, ahora se sabe, tras diversas investigaciones de sesudos neurólogos norteamericanos, ¿cómo no?, que todo lo antes dicho no son sino patrañas de la filosofía y la religión pues, en realidad, la sabiduría simplemente es un hecho fisiológico que está relacionado con el sistema límbico y la corteza prefrontal del cerebro, y así aseguran (cito textualmente de un artículo, no me estoy haciendo el listillo), que “el ejercicio del altruismo activa la corteza media pre-frontal, mientras que la toma de decisiones requiere una combinación de las funciones racional (corteza prefrontal dorsolateral, que juega un papel en la atención y en la memoria de trabajo), socio-emocional (corteza prefrontal media); y de detección de conflictos (corteza cingulada anterior, también asociada con el llamado “sexto sentido”)”… Pues, ¿a qué esperan para inventar pastillitas y cosas de esas y aplicarlas a todos estos que están “arreglando” la crisis antes de que destruyan el planeta?...

Pero ahora llega otra duda, ¿es la sabiduría exclusivamente de uso humano o la compartimos con el resto de los seres de la creación?... Preguntados 57 expertos… ¿hay expertos en sabiduría?... llegaron a la conclusión de que “la inteligencia y la espiritualidad comparten ciertos rasgos con la sabiduría, pero no son lo mismo. Así, un individuo puede ser muy inteligente, pero carecer de conocimientos prácticos. Por otro lado, la espiritualidad se asocia a menudo con la edad, como la sabiduría, pero esta última suele definirse en términos seculares, no espirituales”. De ahí deducimos, por ejemplo, que nuestro perrito puede ser muy inteligente, pero de ninguna manera sabio. Estos mismos estudiosos aseguraron que la sabiduría es un atributo exclusivamente humano que se desarrolla con la experiencia, dependiendo, claro está, de la capacidad cognitiva de cada uno, por lo que aumenta con la edad y no puede ser potenciada con ningún tipo de drogas… ¡La fastidiamos!...

En conclusión, supongo que nos hemos quedado igual que al principio, sin saber qué es realmente la sabiduría, pero tampoco importa demasiado, pues lo fundamental de ella no es saber lo que es, sino tener la convicción de que existe, de que está ahí y en algún memento, en algún lugar, a alguna persona se le aparecerá y habrá un rayo de lucidez y tal vez se arregle algo y eso nos dará fe y esperanza para poder seguir viviendo, pues si diéramos ya por extinguida la sabiduría de la faz de la Tierra, como si de un dinosaurio se tratara, ¿qué sentido tendría que amaneciera cada día?...




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