EL PERFIL DEL PENTAGRAMA: El Stevie Wonder clásico, por Eva Sion - Noviembre 2012




Esta es la historia de un hombre que tenía tantas ganas de nacer que se olvidó de darle luz a sus ojos… Stevland Hardaway Judkins no aguantaba más en el vientre de su madre y se apresuró a llegar a este mundo con seis semanas de anticipo al día de su cumpleaños y, como todavía no le había dado tiempo a sus perezosos vasos sanguíneos para llegar hasta sus ojos, las retinas se desprendieron y, de pronto, se encontró en un mundo de total oscuridad… Los médicos dijeron que eso se llamaba “retinopatía del prematuro”, pero a sus padres, Calvin Judkins y Lula Mae Hardaway, les daba igual cual fuera su nombre, porque lo único que les afectaba es que su tercer hijo sería ciego para toda la vida. El caso es que este diminuto bebé nació el 13 de mayo de 1950 en la localidad de Saginaw, estado de Michigan, y fue apartado de los brazos cálidos y amorosos de su madre para ir a una indiferente incubadora durante un largo tiempo.
                                                                   
Sin embargo pronto se vio que eso de la luz era un concepto que él interpretaba de otra manera, pues ya desde pequeño comenzó a iluminar con su energía interior donde brillaba el enorme sol de la inteligencia, la cual fue bien adiestrada por la persona que siempre estuvo a su lado, su madre, pues de todos es sabido que detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer, quien supo descubrir las facultades del pequeño y ayudarle a potenciarlas, escribiendo incluso alguna de sus canciones, como  "I Was Made to Love Her"  o "Signed, Sealed, Delivered I'm Yours". 

La primera, "I Was Made to Love Her", data de 1967 y está incluida en álbum del mismo título y de ella dice nuestro protagonista que era una de las canciones que siempre tenía en su mente pues la consideraba una canción verdadera. Alcanzó los primeros números de las listas de popularidad y su última línea acababa de esta manera: “Sabes, Stevie, que yo nunca te abandonaré”, clara referencia de la madre hacia su hijo. 


Y la segunda, "Signed, Sealed, Delivered I'm Yours",  la cual permaneció seis semanas como número uno en Estado Unidos, fue editada en 1970 y cuyo título: “Firmado, sellado y entregado: soy tuya”, procede de una exclamación de Lula al escuchar en un ensayo a su hijo, quien, por entonces, contaba con la edad de diecisiete años.


Bueno, a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que estamos hablando de Stevie Wonder, ¿no?... Pues bien,  cuando el niño contaba con cuatro años de edad, sus padres se separaron y su madre marchó a Los Ángeles llevándose con ella la prole, para entonces bastante aumentada, de seis niños. Allí, el pequeño Stevie entró en el coro de una iglesia y pronto aprendió a tocar, entre otros instrumentos, el piano, la armónica, la batería y el bajo. Y un buen día se fijó en él uno de los músicos más famosos del momento, Ronnie White, componente fundador del grupo The Miracles, quien, impresionado por la criatura, la llevó a la Motown, donde le pusieron el nombre de Little Stevie Wonder, porque, según decían, “era la octava maravilla del mundo.” A los trece años tuvo su primer gran éxito, siendo el artista más joven que alcanzaba el número uno en América, con la canción “Fingertips 2”, la cual fue grabada en vivo y donde Stevie tocaba la armónica, los bongos y cantaba y, además, estaba acompañado en la batería por otra joven promesa, Marvin Gaye.


La fama le llevó hasta el cine, pero no fue este un medio donde él se defendiera a la perfección aunque nunca dejó nada de lado. A medida que se iba haciendo mayor, el apodo de “Little” fue desapareciendo y comenzó a destacar también como letrista y compositor, con canciones para otros o interpretadas por sí mismo, como " Uptight (Everything Alright) ", de 1965, que es una canción verdaderamente notable, no sólo por ser la primera escrita totalmente por él, sino por la anécdota de que el muchacho, entonces de quince años, estaba cambiando la voz y los últimos discos no habían tenido el suficiente éxito que deseaba la casa discográfica, por lo cual estaba en peligro su permanencia en la casa, pero el productor Clarence Paul creía todavía en él y en su nueva voz de tenor, así que encargó a Sylvia Moy que le ayudase con las canciones, pero a la hora de la grabación nadie se las había traducido a braille y Stevie no podía leerlas, por lo que ella las fue cantando una línea por delante y él le seguía y así apareció este gran éxito que cuenta la historia de amor entre una chico pobre y una chica rica:


Entre los años 1968 a 1970, aparte de algunos trabajos que no alcanzaron demasiada notoriedad, se puede destacar tres canciones que sí lograron ser grandes éxitos, dos de ellas ya las hemos nombrado anteriormente, me refiero a "I Was Made to Love Her" y "Signed, Sealed, Delivered I'm Yours", y la otra es  " For Once in My Life" , un tema escrito por Ron Miller para la discográfica Motown Records, quienes la grabaron primero con Jean DuSohn, aunque el autor la había compuesto pensando en que fuera cantada por Barbara McNair, a quien Stevie Wonder pidió permiso para realizar su propia versión, la cual fue grabada en 1967 al mismo tiempo que la versión más lenta de The Temptations que estaba destinada a una serie de televisión. Al productor Berry Gordy no le gustó la de Stevie Wonder y la dejaron olvidada, hasta que Billie Jean Brown, el jefe del departamento de calidad de Motown, obligó a lanzarla y, curiosamente, fue un enorme éxito:

 

En septiembre de 1970 Steve, con veinte añitos, contrae matrimonio con Syreeta Wright, una compositora y cantante que trabajaba de secretaria para la Motown, cuatro años mayor que él y con quien produjo varias canciones y un álbum que no tuvieron demasiada relevancia en su carrera, como cantante, pero sí como creador, pues “It’s a Shame” fue un rotundo éxito interpretada por el grupo Spinners. Este matrimonio sólo duró dos años y no tuvieron ningún hijo.



Concluido su contrato con la Motown, Wonder se dedicó durante un tiempo a producir y crear, hasta que vuelve a firmar uno nuevo con la misma empresa, pero donde él tiene todos los derechos sobre sus canciones. El primer álbum de su nueva época fue “Music of My Mind” donde comenzó la larga colaboración con el grupo Tonto Head Band, un dúo brintánico de música electrónica compuesto por Robert Margouleff y Cecil Malcolm. Ya en 1972 lanza otro álbum, “Talking Book”, donde aparecen dos fabulosos temas: “Superstition” y “You are the Sunshine of my life”.

“Superstition”, escrita e interpretada por él mismo, es una creación del año 1972 y alcanzó el número uno en Estado Unidos y los primeros puestos en muchas otras listas de Europa. Es un tema sobre supersticiones y en ella utiliza fábulas y dichos populares. En un principio, la canción estaba destinada para Jeff Beck, quien creó el ritmo original de la batería y había colaborado con Wonder en su desarrollo, pero ante la insistencia de Berry Gordy, fue él quien la grabó:



El segundo single de “Music of My Mind” fue “You are the Sunshine of My Life”, una canción R & B pop escrita en 1973 por Wonder quién también la interpretaría, junto con Jim Gilstrap y Lani Groves, que cantan las primeras líneas. Con ella alcanzó uno de los mayores éxitos hasta aquel momento consiguiendo un Premio Grammy a la mejor interpretación:


Pero, curiosamente, Stevie se estaba cansando de su encasillamiento musical e intentó huir de todo aquello, por lo menos durante un tiempo, así que decidió darse una vueltecita por el mundo en compañía de unos chicos no demasiado “recomendables”, The Rolling Stones, pero, sin embargo, el invento le salió bastante bien. A su vuelta en 1973, tal vez más inspirado y con ganas de trabajar, publicó el larga duración que, según muchos críticos y entendidos, fue uno de los mejores escritos, compuestos y producidos enteramente por Wonder, “Innervisions”, el cual consiguió, entre otros premios, el Grammy al mejor álbum del año y del que destacaremos dos temas “Higher Ground” y “Living for the City”.

“Higher Ground” es lo que se denomina un “canguelo”, un género musical dentro del funky, que procede de una mezcla de soul, jazz y R&B bastante común entre los grupos afroamericanos de los años 60 del pasado siglo. La grabación original está interpretada completamente por Wonder, tanto en la voz como en todos los instrumentos, y llegó a ser número uno en muchos países incluido Estados Unidos:


Por su parte, “Living for the City”, otro éxito en las litas y en ventas, es un blues de temática social, pues habla de la vida de un joven negro de Mississippi quien, ante las duras condiciones de vida de su familia, decide marcha a Nueva York donde, a causa de la discriminación y de la explotación social, cae en las redes de la droga y acaba en la cárcel:


El 6 de agosto de 1973, cuando volvía de un concierto en Greenville, Carolina del Norte, el coche en el que viajaba, conducido por su amigo John Harris, chocó contra la parte trasera de un camión cargado de troncos, lo que le dejó en coma durante cuatro días, provocándole la pérdida parcial del sentido del olfato y del gusto. Todos se temieron lo peor, como contó el su amigo y promotor Ira Tucker: “…Recuerdo que cuando llegué al hospital en Winston-Salem, no pude ni siquiera reconocerlo, pues su cabeza estaba hinchada hasta cinco veces su tamaño normal y no oía a nadie. Yo sabía que le gustaba escuchar la música muy fuerte y pensé que si tal vez le gritaba al oído podría llegar hasta él. El médico me dijo que adelante, que probara, que no creía que eso le hiciera daño. La primera vez no obtuve ninguna respuesta, pero volví al día siguiente y le puse Higuer Ground a todo volumen cerca de su oído. Su mano estaba apoyada en mi brazo y tras un momento sus dedos comenzaron a moverse al ritmo de la canción. Entonces dije: ¡Sí, sí! ¡Este tío se salva!” Wonder temía haber perdido también su sentido musical, pero a finales de marzo de 1974, reapareción en el Madison Square Garden de Nueva York, con su frente repleta de cicatrices, ante 21.000 personas y apuntando al cielo dijo antes de comenzar: “gracias a Dios que estoy vivo.” Ese mismo año editó otro gran álbum con el que volvió a ganar tres Grammys, “First Finale Fulfilingness”, era su décimo séptimo álbum y apareció con un tono más reflexivo, más sombrío que los anteriores y con menos arreglos musicales. De él también vamos a destacar dos canciones: “You haven´t done nothing” y “Boogie on reggae woman.”

“You haven´t done nothing” fue una de sus más fuertes declaraciones políticas dirigidas contra el Presidente Richard Nixon. Como ya acostumbraba, toda ella estaba grabada por él mismo, menos los coros que fueron realizados por The Jackson Five. Pronto alcanzó lo más alto de las listas y le ganó la simpatía de muchos y la enemistad de alguno:


“Boogie on reggae woman” es otro canguelo a pesar de lo que insinúa el título y en ella reaparece la armónica de Wonder. Su letra se basa en un juego entre el bien y el mal y Stevie repite la frase “¿Puedo jugar?”:


El 4 de octubre de 1975 viaja hasta Jamaica donde realizará el histórico  “Dream Concert Wonder” en beneficio del Instituto para Ciegos de Jamaica y, al año siguiente, justo el 28 de septiembre de 1976, edita su disco más polémico y discutido, “Songs in the key of life”, con el que culmina su época clásica y el que, para algunos, resulta difícil y complicado, y para otros, es el mejor de su creación. La verdad es que Stevie Wonder, quien se había convertido en una de las figuras más populares del R&B y Pop, no sólo de Estados Unidos, sino de todo el mundo, habiendo sacado en el espacio de poco más de dos años las tres maravillas de “Talking Book”, “Innervisions” y “First Finale Fulfilingness”, habiendo recibido una ingente cantidad de premios, se estaba planteando seriamente dejarlo todo e irse a Ghana para trabajar con niños discapacitados, porque estaba cansado del circo que se representaba a su alrededor y estaba decepcionado de los políticos que dirigían Estados Unidos y, en consecuencia, el planeta. Pero de nuevo su casa discográfica, la Motown, solucionó el problema planteándole un proyecto tentador y ofreciéndole una de los contratos más millonarios que hasta entonces se habían ofrecido, 37 millones de dólares y, si todo esto le sumamos el hecho de que se cruzase Yolanda Simmons en su vida, con la que tuvo una hija, Aisha Morris, no es de extrañar que Wonder aparcase sus ideas benefactoras y se alejase del mundanal ruido durante un año, el necesario para componer el doble álbum “Songs in the key of life”, cuyo título utiliza la imagen de la “llave de la vida” como medio de logar el éxito indefinido. Para la grabación del mismo, la cual se llevó a cabo en los estudios Cristal de Hollywood, The Record Plant, en Los Angeles y Sausalito, California, y The Hit Factory de Nueva York, se utilizaron 130 personas, todas ellas bajo las órdenes directas de Wonder, entre las que se encontraban nombres tan conocidos como Herbie Hancock, George Benson, Minnie Riperton, Williams Deniece o el guitarrista Sembello Mike. Era un disco muy esperado y, en muy poco tiempo, se vendieron más de diez millones de copias y se mantuvo en el número uno de todas las listas durante más de un año hasta que lo desbancó el “Hotel California” de Eagles. De sus veintiún temas vamos a comentar solamente tres: “I Wish”, “Sir Duke” y “no She Lovely”.

I Wish”, se centra en la infancia del autor durante la década de los 50 y principios de los 60. Consiste en una melodía de soul que se desarrolla alrededor de una nota octava de línea baja que se va repitiendo a lo largo de toda la canción, con un estribillo llevado por el teclado en dos acordes. El mismo Wonder recreó la composición de ella en la serie televisiva Classics Albums:


“Sir Duke” fue escrita como homenaje a Duke Ellington, quien había muerto en 1974, y en ella también se nombran a otras estrellas del jazz como Count, Basie, Glenn Miller, Louis Armstrong y Ella Fitgerald. Tras la muerte de Duke, Wonder siempre había querido escribir una canción que reconociese la importancia de estos grandes músicos:


Y por fin llegamos a “no She Lovely”, una fusión de jazz y pop y una de las canciones más populares de Stevie Wonder y que está dedicada al nacimiento de su hija Aisah. Esta niña, hija al mismo tiempo de su secretaria Yolanda Simmons, nació el 2 de febrero de 1975 y decidió llamarla con este nombre africano que significa “fuerza e inteligencia”. De ella dijo el músico: “Aisha es lo único que necesitaba en mi vida y en mi música durante mucho tiempo.” Aisha Morris es una cantante que ha estado en varias giras con su padre y bastantes grabaciones de sus discos. La canción comienza con el llanto de un bebé al nacer y luego se escucha a la propia Aisha, de pequeña, jugando con su padre:


Y hasta aquí hemos llegado con la época llamada clásica del gran Stevie Wonder, el hombre  que desde su oscuridad es capaz de llenar de color el mundo de la música. Si os parece, más adelante seguiremos con el resto de su obra, la cual todavía sigue aumentando en creaciones maravillosas. Para finalizar me ha parecido oportuno adjuntar las portadas de los álbumes que componen este periodo de nuestro autor… ¡Hasta pronto!...


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