CRÉEME, ESTOY MINTIENDO: Capítulo 3, por Ángeles Sánchez - Enero 2013




CAPITULO 3.
ENTONCES HE ELEGIDO BATALLA SANGRIENTA CON MUCHOS MUERTOS, UNA CHICA CABREADA Y DOS CHICOS CONFUNDIDOS.


Oigo ruidos, voces. Parecen estar a mi lado, aunque a veces las escucho muy lejos. ¿Por qué sigo viva? Joder, este no era el plan. ¿Van a torturarme? Me remuevo y enseguida noto que estoy atada. Intento abrir los ojos pero no puedo. O no quiero. Me pesan tanto...

Es entonces cuando me doy cuenta del gran dolor de cabeza. Gimo, o eso creo. Escucho las voces de nuevo y esta vez puedo distinguir que están cerca, aunque sigo sin saber que están diciendo. 

Tengo tanto frío que me duelen los huesos. Mierda, ¿así se sienten los moribundos? Me siento al borde del precipicio, no sé qué hacer, no puedo moverme. Ah, he notado un fuerte pinchazo en el brazo. ¿Qué me están haciendo ahora? Empiezo a dormirme. No, no, no...

Hace tanto calor que creo que voy a derretirme, pero es tan placentero, nos hemos tomado un día para nosotras y hemos salido de excursión. Por primera vez en mucho tiempo estamos todas: Jenny, Pat, Cris, Sofi, Maria, Nere, Ana y Yo. 

-La morfina ya debería hacerle efecto- Esperemos que se recupere... 

¿Pero qué…? ¿Dónde estoy? Quiero moverme, joder. No puedo...

Hemos decidido venir al viejo pantano, a pasar el soleado día primaveral. No pensaba que fuera a hacer tanto calor. Ana, Cris y yo pasamos toda la tarde cuchicheando los últimos rumores. Últimamente no tenemos mucho tiempo para estar las tres solas, Cris ha conocido a un chico.

- ¿Crees que lo hará? Ha perdido mucha sangre. 

- Bueno, no soy médico así que no lo sé.

- Es una lástima.

Eh, un momento, ¿Están hablando de mi? ¿Quieren ayudarme? Intento de nuevo, en vano, moverme. 

- ¿Por qué crees que lo haría? Ya sabes, normalmente las chicas no van por ahí jugándosela. 

- Ni idea. Lo único que sé es que es una suerte que esos malditos perros la dieran por muerta en el primer golpe.

- ¿Viste como le miraba el último? Parecía loco de ira...pero le brillaban tanto los ojos, creo que lloraba...

Joder, quiero hablar, quiero preguntar. ¿Quién lloraba? ¿Un perro? ¿Mario? ¿Estoy entonces con los buenos? ¿No estoy muerta ni van a matarme?

Otra vez el sueño se cuela en mi mente, pero ahora no soy capaz de soñar, ni de escuchar. Pasan las horas, o los días. No estoy segura. Empiezo a desesperarme internamente. ¡Quiero despertar! 

Al cabo de un tiempo que parece eterno noto como me sueltan las extremidades, por lo que intuyo ya puedo moverme. Lo intento y cuando veo que mis músculos responden me hago un ovillo. 

Oigo otra vez las voces, esta vez muy claras. Las oigo y... y las reconozco. ¿Por eso he estado soñando con ellas? ¿Con mis amigas? Esa voz, es ella...no lo puedo creer, ¡es Cris!

Lucho con mi cuerpo para que me deje hacer a mi antojo y ¡por fin! después de qué sé yo cuánto tiempo consigo abrir los ojos. Y lo que veo me deja tan alucinada que creo que voy a desmayarme de nuevo. 

No solo está Cris, también el estúpido hijo de los Ginés, Rafa y Kiko, el hombre raro que me vendió los cigarrillos. Creo que mis ojos dejan clara mi incertidumbre ¿Qué está pasando?

Kiko habla primero.

- A ver pequeña ¿Puedes explicarme por qué confié en ti para que tú luego salieras a la calle totalmente expuesta y decidida a morir?

- Eh yo...´Oh... ¿Por qué lo hice? Buena pregunta... para atraer la atención de Mario...un perro. No, no puedo decir eso.- Eh, no... no lo recuerdo.

- Te han dado un buen golpe ¿eh?

- Mmm, supongo. Cris... ¿qué…  qué estás haciendo aquí? Te dábamos por desaparecida...

- Ella lleva aquí desde las primeras semanas. Ya te lo explicará...ahora querida...deja que te explique algo: Para los perros has muerto, no vas a poder salir ahí arriba o te pillarán, querrán saber y harán preguntas sobre nosotros. Jara nos mantiene con vida porque cree que somos inofensivos, un mercadillo negro del cual él puede salirse beneficiado siempre que quiera... Pero hay más, no sólo somos un mercadillo o una cuadrilla de chiflados. Miles de personas no aceptan a Jara y estamos congregándonos, vamos a luchar, pero esta vez no estaremos desarmados, necesitamos más gente y te necesitamos a ti ¡tienes pelotas pequeña!... ¿lo pillas?

- Emm... creo. Necesito, necesito estar sola...

- Te daremos unos minutos. 

Tengo la mente colapsada, y la cabeza me duele de nuevo, no puedo pensar
con total claridad. A ver... respira, Angy, respira... Estoy viva, y Cris también, Rafa y Kiko están formando un ejército para contraatacar a Jara y como los Perros piensan que he muerto no tengo más remedio que quedarme aquí de brazos cruzados o unirme a este montón de miles de chiflados talibanes. Este sería el típico caso que me gustaría hablar o deliberar con Ana, o por lo menos con Javi. Pero ahora ya no los tengo a ninguno y puede que no vuelva a verles y a Mario tampoco. ¡Enhorabuena Angy! Lo has conseguido, por fin has metido la pata tan adentro del charco que has conseguido llegar a Australia. 

Las lágrimas me surcan la cara sin poder hacer nada para evitarlo ¿Joder, no era todo suficientemente complicado ya? No puedo, no puedo no volver a verles, les necesito tanto. Les quiero tanto. Daría lo que fuera por verles y explicárselo. De pronto caigo...quizá y sólo quizá...

Intento incorporarme, pero me mareo y caigo al suelo. Oigo pasos y antes de darme cuenta de que unos fuertes brazos me amarran y me levantan. Es Kiko. En fin, voy a tener que proponérselo ahora, o nunca lo haré...

- Esto yo....emmm... había pensado, creo que podré...emmm..- no sé cuál es la palabra correcta- trabajar con vosotros, pero ya que "me necesitáis  y yo necesito también algo- trago saliva- ...había pensado...algo así...emmm...- lo suelto tan deprisa que las palabras se entrelazan entre ellas - ¿Creesquepodríastraertambiénaquíadosamigos?

- Veo que tu amiga Cris te conoce maravillosamente bien, durante los tres días que has dormido ya nos puso en aviso, sabía que pedirías a Ana y a Javi aquí a cambio de ayudarnos.- Me quedo estupefacta. ¿Ya están aquí?-Creo que sí que podría traernos -oh, no, no están aquí- pero primero tendrás que demostrarme hasta que punto vas a sernos valida - ¿Qué quiere decir con eso?- Entiéndeme, podrías trabajar en la cocina, o ayudando a Cris con los problemillas más fáciles, pero esos trabajos no requieren de una persona especifica... y mucho menos traen una recompensa... ¿lo pillas?

- Lo pillo, lo pillo - Si quiero a Ana y a Javi aquí voy a tener que demostrar lo que valgo, y eso es un problema, porque no sé qué puedo hacer yo para ayudar que no pueda hacer cualquier otro... -Noto como Javi me mira y casi como me lee la mente.

- Valor, querida, tú tienes valor.

- Ah...vale- Y ya no sé que más decir. Me quedo muda. 

- Necesitas dormir un poco más, sigues pareciendo un zombi. Descansa. Ah! Y es una orden- Sale por la puerta cerrándola él. 

Me tiro sobre la cama deseando ahora que me volviesen a inyectar la morfina. No me vendría nada mal. Pero no tardo en dormirme, estoy tan cansada y saturada que el sueño no tarda mucho en llegar.

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