MIS AMIGOS LOS LIBROS: El color púrpura, por Ancrugon - Noviembre 2012



Son muchas las novelas en las que podemos encontrar ejemplos desgarradores sobre la impotencia, esa sensación frustrante de incapacidad ante una opresión ajena que limita nuestra libertad, esas cadenas no físicas, aunque reales, que nos inmovilizan y nos hacen sentir como seres inferiores e inadaptados…, pero entre todas he querido rescatar de los recovecos de la memoria aquella que desarrolla su historia en las zonas rurales del Estado norteamericano de Georgia, centrada en la vida de una mujer de raza negra perteneciente a la clase más baja del Sur de los Estados Unidos, allá por los años treinta del pasado siglo, y que ha sido blanco frecuentemente de la intolerancia de los censores y tiene el triste record de impugnaciones por su contenido y por la explicitud de sus momentos más violentos. Me refiero a “El color púrpura”, de Alice Walker.

Walker publicaría este, el que sería su mejor trabajo, en el año 1982 el cual consiste en una novela de corte epistolar, pues Celie, protagonista y narradora, comienza con catorce años de edad a escribir cartas a Dios cuando su padre, Alfonso, la viola. Es esta una historia de una mujer negra en constante lucha, no sólo contra el racismo, sino también contra la opresión del sistema patriarcal y machista de sus tradiciones raciales.

De aquellas relaciones incestuosas, Celie, trae al mundo a una niña, la cual es raptada por su padre y supuestamente abandonada en el bosque para que muriese. Lo mismo ocurre poco después con el segundo hijo de Celie quien, tras la muerte de su madre y la llegada de una segunda esposa de Alfonso, se ve relegada a ser una simple sirvienta y el desahogo sexual de su padre.

Celie deposita todo su amor en su hermana Nettie, bastante más joven y bonita que ella, de la cual se encapricha un viudo maduro y agresivo que desea tener otra mujer, el señor Johnson, pero el padre le convence de que se case con Celie y no con su hermana, éste acepta a pesar de considerarla fea y la destina al trabajo del hogar dándole una vida bastante difícil y triste. Al poco tiempo Nettie huye de los maltratos del padre y busca refugio en casa de su hermana, pero también tiene que marcharse de allí porque el señor Johnson intenta abusar de ella. A partir de este momento Celie va describiendo su historia en cartas a su hermana y en sus oraciones a Dios y va aprendiendo a defenderse de los abusos gracias a las mujeres fuertes e independientes que va conociendo y a las que toma de modelo.

El título de la obra, “El color púrpura”, tiene un simbolismo bastante importante pues ese es el color que se relaciona con el sufrimiento y el dolor, y Celie conoce bastante de ello durante su vida. El púrpura es el color de las partes maltratadas del cuerpo de la protagonista en las sucesivas violaciones, pero también es el de la liberación por medio de la transgresión y de lo inalcanzable, sobre todo cuando aparece la cantante Shug, una mujer madura y atractiva quien contrasta físicamente con Celie, pero a la que ésta adora y la considera como un modelo al que seguir, a pesar, o tal vez a causa de sus modales inapropiados para una mujer de aquellos tiempos: bebe, fuma, es agresiva... y no tolera que nadie limite su libertad. Ella será la causa del mayor cambio en la personalidad de la protagonista. “Tienes que reconocer todo lo bueno porque Dios lo puso para eso en la Tierra.” Le dice y ella quiere entonces vestirse de púrpura y pintar las paredes del mismo color…

Sin embargo, casi ninguno de los personajes que abusan de los otros en la novela lo hace por pura y simple maldad, sino que ellos mismos son víctimas de una educación sexista, racista y paternalista que les lleva a ver la violencia como algo natural. Por ejemplo, cuando Harpo, el hijo mayor del señor Johnson, se casa con Sophia, su padre no le tiene respeto porque lo considera un blando y sin personalidad, por lo que arremete contra su esposa para demostrar a su padre que él también “sabe tratar a las mujeres”, pero ella no es tan sumisa con Celie y le devuelve la agresión. Esta es una novela en la que entran en conflicto continuo los roles tradicionales, sobre todo los de género: la fuerza y el descaro de Sophia, la independencia sexual de Shug, la inseguridad de Harpo y, así mismo, aparece la ambigüedad sexual, sobre todo en las relaciones entre Celie y Shug, y todo ello provoca problemas tanto de violencia como de lucha interior de los personajes. Pero todo está premeditado por la finalidad de la autora, pues Wlaker estaba interesada en crear esta atmósfera inestable para demostrar que las relaciones de género y la sexualidad no son tan sencillas como pueden parecer.

El personaje principal es Celie, una mujer oprimida por los hombres durante toda su vida, ya que desde la adolescencia es sistemáticamente violada por su padre y da a luz dos niños de esa relación que le son arrebatados y alejados de ella. Luego su padre la regala prácticamente al señor Johnson, quien se hace amigo de una cantante de blues llamada Shug Avery, lo que provoca la relación íntima entre Shug y Celie y la influencia de esta mujer irá modelando la personalidad de nuestra protagonista que le llevarán a la independencia ayudándole a establecer un negocio de costura. Celie comienza a escribir cartas a Dios y luego a su hermana Nettie porque esta es la única forma que tiene ella para expresarse con total libertad y mostrar sus sentimientos y su desesperación. La causa de que deje de escribir a Dios es porque se enoja con él por todo lo que ha ocurrido en su vida, por eso ella le pregunta “¿Por qué?”, pero Dios no le responde… Sólo le perdona al final, simplemente cuando se da cuenta de que ha madurado y ahora es capaz de perdonar.

Por su parte, Nettie, la hermana menor de Celie, se escapa de todo ese mundo tan opresivo y promete a su hermana que le escribirá y que sólo la muerte puede separarles. Es recogida por Samuel y Corrine, una pareja de misioneros con quienes viaja a África, allí trabaja de criada de ellos y cuida de sus niños y escribe cartas periódicamente a su hermana, pero ella no puede leer en un principio éstas porque el señor Johnson se las esconde. A la muerte de Corrine, Nettie se casa con Samuel y vuelve a América con los hijos de Celie a quien alienta para que sea más entusiasta y optimista en la vida.

La novela fue adaptada al cine en una película del mismo nombre del año 1985 y dirigida por Steven Spielberg en la que fue Whoopi Goldberg quien interpretó a Celie. Estuvo nominada a once Oscar, pero no obtuvo ninguno, lo que provocó no pocas suspicacias, pues la crítica la consideraba la mejor película del año. Sin embargo Spielberg recibió bastantes críticas porque le acusaron de representar al hombre negro como abusivo, indiferente y desleal, mientras que evitó bastante las referencias al lesbianismo.


El 1 de diciembre de 2005 se estrenó en Broadway una adaptación musical de la novela que fue producida por Scott Sanders, Quincy Jones, Harvey Weinstein y Oprah Winfrey y estuvo en los escenarios hasta el 24 de febrero de 2008.

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